viernes, 30 de abril de 2010

Las personas en depresión consumen más chocolate de lo normal, según estudio

Sin embrago el estudio afirma que se necesitan futuras investigaciones para determinar si el chocolate es la causa de la depresión o un bálsamo temporal.

Las personas que están deprimidas comen más chocolate que aquellas que no lo están, dijeron investigadores estadounidenses en un estudio que aporta datos sobre la relación entre ese alimento y el estado de ánimo.
Los expertos dijeron que las personas que estaban deprimidas consumieron en promedio 8,4 porciones de chocolate por mes, comparado con 5,4 entre quienes no lo estaban.
En tanto, las personas que padecían una depresión severa, basándose en los resultados de una prueba, comieron aún más: 11,8 porciones por mes. Una pequeña barra o 28 gramos de chocolate fue considerada una porción.

'El estado de ánimo deprimido estuvo significativamente relacionado con un mayor consumo de chocolate', escribieron la doctora Natalie Rose, de la Universidad de California, Davis, y Universidad de California, San Diego, y sus colegas en la revista Archives of Internal Medicine.
Muchas personas consideran que el chocolate es algo que levanta el ánimo, pero pocos estudios han confirmado en realidad la conexión entre este alimento y el humor.

Además, la mayoría de los análisis han estudiado solamente a las mujeres. Rose y sus colegas estudiaron la relación entre el chocolate y el estado de ánimo entre 931 mujeres y hombres que no estaban utilizando antidepresivos.
Las personas reportaron en el estudio cuánto chocolate consumían y la mayoría también completó un cuestionario de frecuencia de alimentos sobre su dieta general.

Sus estados de ánimo fueron evaluados utilizando una escala de depresión utilizada con frecuencia. Los investigadores encontraron una marcada asociación entre el consumo de chocolate y la depresión.
A diferencia de otros estudios que observaron sólo a las mujeres, el vínculo se aplicó a ambos sexos. Pero el estudio no pudo decir por qué las personas que están deprimidas comen más chocolate.
Podría ser que la depresión estimula el antojo de chocolate y que las personas comen chocolate como una especie de auto tratamiento, confirmando algunos estudios en ratas que sugieren que el chocolate puede mejorar el estado de ánimo, dijeron los autores.

O podría ser que la depresión estimula el antojo de comer chocolate por otra razón sin proveer ningún beneficio sobre el humor. Las personas en el estudio no obtuvieron ningún 'beneficio como tratamiento' del chocolate, dijo el equipo.
Y agregó que podría ser que el consumo de mucho chocolate realmente haga que las personas se sientan deprimidas, otra posible explicación para la asociación vista en su estudio.

Debe haber algo psicológico sobre el chocolate, como proveer antioxidantes adicionales. O el efecto de mejora del estado de ánimo podría ser fugaz, como la euforia temporal que produce tomar alcohol, dejando a las personas aún peor después de que el efecto pasó.
'Distinguir entre estas posibilidades requerirá diferentes diseños de estudio', dijo el equipo, que agregó que futuras investigaciones serán necesarias para determinar si el chocolate es causa de depresión o un bálsamo temporal.

lunes, 8 de febrero de 2010

Mucho internet, más depresión

La gente que pasa mucho tiempo usando internet tiene más probabilidades de desarrollar síntomas depresivos, descubrió una nueva investigación.

Los científicos de la Universidad de Leeds, en Inglaterra, encontraron "evidencia sorprendente" de que muchos usuarios han desarrollado un hábito compulsivo de internet con el cual han reemplazado la interacción social real con la interacción en redes sociales y salas de chateo.
Y este uso adictivo, afirman los científicos en la revista Psychopathology (Psicopatología), puede tener un grave impacto en la salud mental.
Las conclusiones están basadas en las respuestas de 1.319 personas a un cuestionario que los investigadores enviaron por internet.
Los participantes, de entre 16 y 51 años de edad, con una edad promedio de 21, debían responder cuánto tiempo pasaban en internet y con qué propósito lo usaban.

También se les hizo una serie de preguntas sobre si sufrían depresión.

Papel importante

Según los científicos, 1,2% de los participantes mostraron una adicción a internet y la mayoría de éstos sufrían depresión.
"El internet juega ahora un papel muy importante en la vida moderna, pero sus beneficios están acompañados por un lado negativo" afirma la doctora Catriona Morrison, quien dirigió el estudio.
"Mientras muchos de nosotros usamos la red para pagar cuentas, comprar o enviar correos electrónicos, hay un pequeño subgrupo en la población que encuentra muy difícil controlar cuánto tiempo pasa usando internet, hasta el punto de que esto interfiere con sus actividades diarias", agrega.
La evidencia demuestra que el actividades como el ejercicio y la socialización con la gente cara a cara son algunos de los factores que nos ayudan a mantener una buena salud mental
Sophie Corlett
Según los investigadores los "adictos a internet" pasaban mucho más tiempo navegando en sitios sexualmente gratificantes, sitios de juegos de apuesta y de comunidades virtuales.
También mostraron una incidencia más alta de sufrir depresión moderada a severa que los usuarios no adictos.
Se encontró que los adictos a internet tenían cinco veces más riesgo de sufrir el trastorno que los no adictos.
"Nuestro estudio demuestra que la uso excesivo de internet está asociado a la depresión, pero lo que no sabemos es cuál surgió primero: ¿están las personas deprimidas más atraídas a internet o causa el internet depresión?" expresa la investigadora.
"Lo que es claro es que para un grupo pequeño de personas el uso excesivo de internet podría ser una señal preocupante de tendencias depresivas".
Y agrega que "ahora necesitamos investigar la naturaleza de esta relación y considerar qué es lo que la causa".
Éste es el primer estudio a gran escala que se lleva a cabo con jóvenes occidentales para estudiar la relación entre adicción a internet y depresión.

"No hay diagnóstico preciso"

El internet se ha convertido en un protagonista importante de la vida moderna.
Sin embargo, otros expertos afirman que la adicción a internet no puede diagnosticarse de forma precisa y que el método con el cual se reclutó a los participantes en este estudio puede haber resultado en una "muestra tendenciosa".
Según el doctor Vaugham Bell, experto del Instituto de Psiquiatría del King's College de Londres, por definición, aquellas personas clasificadas como adictos a internet son individuos con trastornos emocionales, así que las conclusiones del estudio no sorprenden.
En términos de causa y efecto, el experto señala que investigaciones anteriores han revelado que es más probable que las personas que están deprimidas o ansiosas usen internet y no lo contrario.
"Hay personas que están deprimidas o ansiosas que usan internet para excluirse del resto de sus vidas, pero de la misma forma hay personas que ven demasiada televisión o que se enfrascan en libros o que compran en exceso".
"No hay evidencia clara de que el problema sea el propio internet", expresa el investigador.
Más bien, dicen los expertos, la forma como la gente pasa su tiempo y el tipo de interacción social que lleva a cabo podrían estar teniendo un impacto en el bienestar mental.
"La evidencia demuestra que el actividades como el ejercicio y la socialización con la gente cara a cara son algunos de los factores que nos ayudan a mantener una buena salud mental" afirma Sophie Corlett, de la organización Mind.

Aumenta depresión en jóvenes

Tras manifestar que tan sólo durante diciembre del 2009 creció el número de personas jóvenes con problemas depresivos que en algún momento de debilidad psicológica conllevan al suicidio, Beatriz Cámara Ferrera, administradora de la Unidad Médica Especializada del Centro de Atención Primaria en Adicciones (Uneme-Capacits), aseguró que es prioritario fortalecer las medidas de prevención necesarias entre la sociedad civil.
Destacó que los problemas de adicción que cualquier menor de edad o joven padece, los orillan a privarse de la vida, sobre todo cuando a su vez enfrentan una depresión y se encuentran bajo los efectos de las drogas o la bebida embriagante; siendo por ello importante atender de raíz todos estos casos que indiscutiblemente preocupan a la sociedad.Indicó que Campeche es una de las entidades en el Sureste de la República con mayores casos de suicidio durante cada año, y nuestro Municipio en específico, es donde más de éstos problemas se suscitan, y por lo tanto, se requiere de una intensa participación de la ciudadanía en general para de algún modo hacerle frente a la situación y evitar más decesos entre la juventud.
Refirió que los menores de edad y jóvenes son mucho más vulnerables al consumo de bebidas alcohólicas y enervantes, entre muchas otras sustancias que son altamente dañinas para su organismo, pero lo peor de esta fármacodependencia surge cuando enfrentan serios problemas depresivos que en un momento de debilidad los orillan a quitarse la vida; toda vez que hay quienes toman la mala decisión de escapar por la puerta falsa.
Destacó que en la actualidad esta institución brinda atención psicológica especializada a un promedio de 20 jóvenes, quienes argumentan haber intentado suicidarse durante la pasada época invernal pero que afortunadamente, recapacitaron y con el apoyo de sus familiares se han interesado por integrarse a programas efectivos de rehabilitación y tratamiento psicológico que les permiten superar sus problemas.
Señaló que a través de los casos atendidos se toma conocimiento del alto índice de consumo de drogas y bebidas alcohólicas que tiene lugar entre gran parte de los adolescentes y jóvenes de esta localidad, por lo cual se hace cada vez más indispensable la puesta en marcha de programas de orientación dirigidos específicamente a la población escolar.Asimismo, la informante dijo que para este nuevo año confían en que los programas de atención para pacientes con problemas de adicción y depresión, surtan efecto y arrojen sanos resultados, a manera de prevenir casos de suicidio, así como rescatar de la drogadicción y el alcoholismo a un mayor número de fármacodependientes.

martes, 2 de febrero de 2010

Estimular el "centro de placer" trata la depresión

Expertos del Hospital Universitario de Bonn (Alemania) aseguran que la estimulación con electrodos de una pequeña región del cerebro implicada en el procesamiento de estímulos placenteros puede resultar eficaz como tratamiento de la depresión, según un artículo que publica en su último número la revista “Biological Psychiatry”.
La estimulación cerebral profunda se utiliza para tratar a aquellos pacientes que no mejoran lo suficiente con la terapia convencional, aunque las investigaciones actuales trataban de ajustar cuál es la zona del cerebro que se debe estimular para mejorar el pronóstico, sobre todo porque un tercio de pacientes con este trastorno mental no obtiene una respuesta antidepresiva satisfactoria.
Hasta ahora se había analizado la respuesta al estimular otras regiones como la corteza prefrontal subgenual, aunque estos investigadores aseguran que la clave puede estar en el “núcleo accumbens”, una región del cerebro del tamaño de una avellana que juega un papel importante en la recompensa y la motivación, de ahí que sea conocida como el "centro del placer".
De hecho, la incapacidad de experimentar placer es un síntoma clave en las personas con depresión, como ya demuestran estudios previos que comprobaron que el funcionamiento de esta región del cerebro estaba afectada en estos pacientes.
Para comprobar su hallazgo, los autores de este estudio utilizaron el tratamiento con DBS en 10 pacientes con depresión grave a largo plazo que no habían respondido a múltiples tratamientos antidepresivos, incluyendo psicoterapia, medicación y tratamiento con electrodos. Tras un año de tratamiento, todos los pacientes mostraron alguna mejoría, y la mitad de ellos experimentaron mejoras significativas en sus síntomas de depresión.

lunes, 25 de enero de 2010

Bisturí contra la depresión

Entre el entusiasmo y la cautela, el tratamiento quirúrgico de los males de la mente empieza a hacerse un hueco en las consultas de psiquiatría. Lo hace poco a poco, mientras intenta despojarse de la mala fama de otras operaciones que intentaban corregir con el bisturí problemas psiquiátricos, como la fallida lobotomía. Esta intervención pasó de ser un gran avance en los años 50 para convertirse en la cirugía que dejó a cientos de pacientes con daños irreversibles. Algunos de ellos tan famosos en aquellos momentos como Rose, una de las hermanas del presidente Kennedy.
Las modernas técnicas de neuroimagen y los avances quirúrgicos han reactivado la cirugía, sobre todo para los casos más graves de depresión y de trastorno obsesivo compulsivo (TOC), como el que sufría Jack Nicholson en la película «Mejor imposible».
En Europa y Estados Unidos se aplica con cuentagotas en casos muy estudiados, cuando otros tratamientos han fallado. Además de depresión y TOC también han pasado por el quirófano algunos casos de esquizofrenia, ansiedad o síndrome de Tourette, un desorden neurológico que produce un tic incontrolable. Los resultados aún tienen luces y sombras. En algunos pacientes, la mejoría es tan importante, que se sienten como si les hubiera cambiado la vida. En otros, la cirugía no funciona y el enfermo debe sortear los riesgos de la intervención.
La técnica más utilizada es similar a la que se sigue en el párkinson. Se llama estimulación cerebral profunda y su principal ventaja es que es reversible. El neurocirujano no realiza ninguna lesión en el cerebro. En su lugar, se implanta un dispositivo, similar a un marcapasos cardiaco que lanza impulsos eléctricos en determinadas zonas del cerebro. Los pacientes reciben una lluvia de electricidad en las neuronas. En función, del tipo de trastorno, la estimulación eléctrica se dirige a una zona u otra del cerebro.
«La enfermedad no se cura, pero los pacientes logran una gran mejoría y lo mejor es que es un camino con retorno. Si no funciona, la operación es reversible», asegura Rafael García Sola, jefe del servicio de Neurocirugía del Hospital La Princesa de Madrid, uno de los centros donde se está apostando por la psicocirugía moderna, en colaboración con los psiquiatras. «La clave del éxito está en la cautela y en elegir bien al paciente candidato. Nosotros llevamos tres años aplicando la técnica y sólo hemos operado a nueve pacientes».Entre un 70 y un 80% de mejoría
En este hospital se ha tratado a personas con depresión muy severa, con TOC y a un chico de 17 años con oligofrenia al que tenían que atar a la cama cuando tenía crisis muy graves de agresividad.
«Ahora ha cambiado las ataduras por paseos con sus padres los fines de semana. No sé si este tipo de intervenciones puede cambiar la vida a alguien pero, al menos, les ayuda mucho».
La mejoría la valoran más los familiares. Un paciente con una obsesión compulsiva, que no puede salir de casa sin hacer rituales interminables de limpieza o que no sale de casa para no contaminarse, quizá nunca abandone por completo su obsesión pero realizará una vida más normalizada. «Los familiares son los que más notan y valoran el efecto de la cirugía. El paciente es más difícil que diga que le ha cambiado la vida porque a él lo que le gustaría es sentirse completamente curado», señala García Sola.
Los resultados, en pacientes bien seleccionados, son similares en personas con depresión severa y con TOC. Las evaluaciones más recientes aseguran que se logra entre un 70 y un 80 por ciento de mejoría. Los enfermos mejoran su calidad de vida y necesitan menos medicación.
Los resultados podrían mejorar si se consigue estimular varios puntos del cerebro a la vez. «Los trastornos psicóticos no se originane en un foco concreto del cerebro. Hay una red implicada.
El futuro será que los enfermos tengan estimulación celebral en varios sitios de esa red».

sábado, 16 de enero de 2010

Migrañas y depresión pueden compartir un fuerte componente genético

as migrañas y la depresión podrían compartir un fuerte componente genético, según un estudio del Centro Médico de la Universidad de Leiden en los Países Bajos que se publica en la edición digital de la revista 'Neurology'

En el estudio participaron 2.652 personas que formaban parte de un estudio familiar más amplio en el que todos los participantes eran descendientes de 22 parejas que vivieron en el municipio de Rucphen entre 1850 y 1900.

Según explica Gisela M. Terwindt, responsable del estudio, "la información genealógica ha mostrado que todos forman parte de una gran familia, lo que convierte a este tipo de estudio genético en posible".

De los participantes, 360 tenían migrañas y de ellos, 151 tenían migraña con aura, que se producen cuando los ataques de cabeza están precedidos por sensaciones que afectan a la visión como destellos de luz, y 209 tenían migrañas sin aura. Un total de 977 personas tenían depresión, con un 25 por ciento de los que tenían migraña también con depresión, en comparación con el 13 por ciento de aquellos sin migraña.

Los investigadores estimaron entonces la relativa contribución de los factores genéticos de ambos trastornos. Descubrieron que para ambos tipos de migraña, la heredabilidad era del 56 por ciento, es decir, el 56 por ciento de las características se explicaban por efectos genéticos. Para la migraña con aura la estimación fue del 96 por ciento. "Estos descubrimientos muestran que la migraña con aura podría ser una vía prometedora para buscar los genes de la migraña", explica Terwindt.Al comparar las puntuaciones de heredabilidad por depresión entre aquellos con migraña y aquellos sin ella, se descubrió un componente genético compartido en los dos trastornos, en particular en la migraña con aura."Esto sugiere que podrían existir mecanismos genéticos comunes, al menos en parte, que subyacen a ambos trastornos en ves de que uno sea la consecuencia del otro",