Las preocupaciones y reflexiones constantes que agitan la mente de Cheryl Downs McCoy son hechos que inquietan en algún momento a la mayoríad e las madres trabajadoras: "Debo llevar el auto a ese hombre. Creo que me quedé sin la comida preferida de mi hija. ¿Tengo que cambiar las baterías en el detector de humo? "
Estos son asuntos absolutamente justificables de preocupación, sólo que no a las tres de la mañana. Sin embargo, es a esa hora que McCoy, de 45 años y escritora sobre exposiciones en museos, de Oakland, California, está despierta debatiendo y organizando los detalles del trabajo que significa ser madre,
"La mayoría de las veces me quedo enredada dándole vueltas a la manera en que todo se va a hacer - mi cerebro escarba hasta los pequeños detalles", expresó McCoy, quien consultó a un terapeuta del sueño y ha probado todos los somníferos recetados y o de venta libre, desde Ambien a pequeñas dosis de antidepresivos, para calmar su malestar maternal.
Algunas mujeres tienen como fármaco favorito Lunesta, otras eligen la melatonina. La Sra. McCoy conoce a una mujer, madre de dos hijos, que toma Xanax un par de veces a la semana, "pero le preocupa la adicción por lo que algunas noches prefiere no dormir en toda la noche, a tomarlo", dijo. "Creo que ella vio la ironía de no dormir porque estaba ansiosa por tomar un medicamento contra la ansiedad, para dormir."
El pequeño ayudante de las madres del nuevo milenio puede ser, de hecho, la pastilla para dormir- una receta que es poco probable que a corto plazo inspire una canción pop. Cerca de tres de cada diez mujeres estadounidenses reconoce que utiliza algún tipo de ayuda para poder dormir, al menos unas cuantas veces por semana, según se desprende de Las mujeres y el sueño (Women and Sleep), una investigación de 2007, de la Fundación Nacional del Sueño, un organismo de investigación sin fines de lucro.
Tomemos, por ejemplo, el caso de Chris Baldwin, una madre de dos niños que tiene 43 años de edad. Ella usa Tylenol PM por lapsos prolongados sólo para aislarse, pero al transcurrir dos semanas las corta para evitar la dependencia. "La mañana después de dejarlo, siento resaca", comentó Baldwin con tristeza.
Uno de los chistes crueles que tiene la maternidad es que, al desvelo en el embarazo, seguido por el desvelo provocado por un bebé (periodo en el cual un realmente asombroso 84 por ciento de las mujeres padece insomnio), no le sigue un reparador periodo de descanso, sino sólo es el inicio de lo que puede volverse un modus operandi permanente.
El uso de medicinas para dormir está tristemente dominado por pacientes femeninas. La doctora Nancy Collop, directora del Centro Emory del Sueño en Atlanta, aseguró que tres de cada cuatro pacientes con insomnio en la clínica, son mujeres.
¿Por qué toda la angustia ocurre a la hora de acostarse, la única parte del día que, a excepción de las pesadillas, debería traer la tranquilidad tan necesaria? Muchos consideran que la privación del sueño entre las mujeres ha empeorado. En la investigación "Las mujeres y e sueño", el 80 por ciento reportó estar demasiado tensa o preocupada para apagar las propias luces.
Collop señala la influencia persistente de la tecnología fuera de hora, un momento antes reservado a la relajación física y psicológica.
''Siempre está la preocupación de que haya llegado otro correo electrónico'', dijo. ''La sola luz del libro electrónico o de la pantalla de la iPad resulta estimulante''.
Según IMS Health, una consultora en atención de la salud en Danbury, Connecticut, la edad de las mujeres que utilizan algún tipo de ayuda para dormir recetada por un médico, aumentó de 40 a 59 años. El año pasado, dijo la consultoría, más de 15 millones de mujeres estadounidenses en ese rango de edad obtuvieron una receta (una abrumadora mayoría para Zolpidem, el genérico de Ambien) para ayudarlas a dormir, casi el doble de hombres en el mismo rango de edad.
Esas cifras no incluyen a quienes se les recetan ansiolíticos o antidepresivos, a menudo en uso extraoficial, para el insomnio. Ni tampoco incluyen a las mujeres que se desconectan con una copa de vino.
martes, 22 de noviembre de 2011
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