Las preocupaciones y reflexiones constantes que agitan la mente de Cheryl Downs McCoy son hechos que inquietan en algún momento a la mayoríad e las madres trabajadoras: "Debo llevar el auto a ese hombre. Creo que me quedé sin la comida preferida de mi hija. ¿Tengo que cambiar las baterías en el detector de humo? "
Estos son asuntos absolutamente justificables de preocupación, sólo que no a las tres de la mañana. Sin embargo, es a esa hora que McCoy, de 45 años y escritora sobre exposiciones en museos, de Oakland, California, está despierta debatiendo y organizando los detalles del trabajo que significa ser madre,
"La mayoría de las veces me quedo enredada dándole vueltas a la manera en que todo se va a hacer - mi cerebro escarba hasta los pequeños detalles", expresó McCoy, quien consultó a un terapeuta del sueño y ha probado todos los somníferos recetados y o de venta libre, desde Ambien a pequeñas dosis de antidepresivos, para calmar su malestar maternal.
Algunas mujeres tienen como fármaco favorito Lunesta, otras eligen la melatonina. La Sra. McCoy conoce a una mujer, madre de dos hijos, que toma Xanax un par de veces a la semana, "pero le preocupa la adicción por lo que algunas noches prefiere no dormir en toda la noche, a tomarlo", dijo. "Creo que ella vio la ironía de no dormir porque estaba ansiosa por tomar un medicamento contra la ansiedad, para dormir."
El pequeño ayudante de las madres del nuevo milenio puede ser, de hecho, la pastilla para dormir- una receta que es poco probable que a corto plazo inspire una canción pop. Cerca de tres de cada diez mujeres estadounidenses reconoce que utiliza algún tipo de ayuda para poder dormir, al menos unas cuantas veces por semana, según se desprende de Las mujeres y el sueño (Women and Sleep), una investigación de 2007, de la Fundación Nacional del Sueño, un organismo de investigación sin fines de lucro.
Tomemos, por ejemplo, el caso de Chris Baldwin, una madre de dos niños que tiene 43 años de edad. Ella usa Tylenol PM por lapsos prolongados sólo para aislarse, pero al transcurrir dos semanas las corta para evitar la dependencia. "La mañana después de dejarlo, siento resaca", comentó Baldwin con tristeza.
Uno de los chistes crueles que tiene la maternidad es que, al desvelo en el embarazo, seguido por el desvelo provocado por un bebé (periodo en el cual un realmente asombroso 84 por ciento de las mujeres padece insomnio), no le sigue un reparador periodo de descanso, sino sólo es el inicio de lo que puede volverse un modus operandi permanente.
El uso de medicinas para dormir está tristemente dominado por pacientes femeninas. La doctora Nancy Collop, directora del Centro Emory del Sueño en Atlanta, aseguró que tres de cada cuatro pacientes con insomnio en la clínica, son mujeres.
¿Por qué toda la angustia ocurre a la hora de acostarse, la única parte del día que, a excepción de las pesadillas, debería traer la tranquilidad tan necesaria? Muchos consideran que la privación del sueño entre las mujeres ha empeorado. En la investigación "Las mujeres y e sueño", el 80 por ciento reportó estar demasiado tensa o preocupada para apagar las propias luces.
Collop señala la influencia persistente de la tecnología fuera de hora, un momento antes reservado a la relajación física y psicológica.
''Siempre está la preocupación de que haya llegado otro correo electrónico'', dijo. ''La sola luz del libro electrónico o de la pantalla de la iPad resulta estimulante''.
Según IMS Health, una consultora en atención de la salud en Danbury, Connecticut, la edad de las mujeres que utilizan algún tipo de ayuda para dormir recetada por un médico, aumentó de 40 a 59 años. El año pasado, dijo la consultoría, más de 15 millones de mujeres estadounidenses en ese rango de edad obtuvieron una receta (una abrumadora mayoría para Zolpidem, el genérico de Ambien) para ayudarlas a dormir, casi el doble de hombres en el mismo rango de edad.
Esas cifras no incluyen a quienes se les recetan ansiolíticos o antidepresivos, a menudo en uso extraoficial, para el insomnio. Ni tampoco incluyen a las mujeres que se desconectan con una copa de vino.
martes, 22 de noviembre de 2011
lunes, 17 de octubre de 2011
Problemas que atentan contra el buen dormir

Los problemas durante el dormir no sólo se limitan al insomnio. De hecho, la última clasificación de la Sociedad Americana de la Medicina del Sueño enumera 120 de estos desórdenes. ¿Pero qué es la Medicina del Sueño? Es, precisamente, la especialidad que se dedica a la prevención, estudio y tratamiento de estos trastornos.
Según explicó la doctora Mirta Avervuch, Directora del Instituto Somnos, los trastornos más frecuentes que atentan contra un buen dormir “pueden clasificarse en cuatro categorías”. En primer lugar están las problemas para conciliar el sueño y permanecer dormido, que abarca al insomnio, tanto el de inicio -problemas para conciliar el sueño- como el de mantenimiento – cuando el que lo sufre se despierta durante la noche o la madrugada, sin poder volverse a dormir. “Estos episodios pueden ser pasajeros, cuando aparecen y desaparecen; a corto plazo, cuando duran entre dos y tres semanas y crónicos, cuando son prolongados”, indicó la experta para luego agregar que “entre el 20 y el 40% de la población sufrió insomnio en algún momento de su vida”.
En segundo lugar se encuentran los problemas para permanecer despierto. Entre ellos están las apneas del sueño, que hacen que la respiración se detenga de manera intermitente durante el descanso (asfixias), por lo que quienes las sufren se despiertan repetidas veces sin recordarlo por la mañana. “Los que padecen apneas tiene dificultad de lograr un sueño profundo, lo que les causa una excesiva somnolencia diurna”, explicó Averbuch. Las personas más propensas a presentarlas son las roncadoras con sobrepeso y aquellas con cuello corto o mandíbula pequeña.
Dentro de esta clasificación también está la narcolepsia, que se manifiesta por ataques de sueño durante el día y otras manifestaciones como parálisis de sueño y alucinaciones hipnagógicas, que son las que suceden entre la vigilia y el sueño. “Quienes sufren este trastorno pueden quedarse dormidos súbitamente y soñar durante estas breves siestas diurnas”, destacó la Directora de Somnos. También está el síndrome de piernas inquietas que se caracteriza por una sensación incómoda que se calma al moverlas. Este desorden está relacionado con el del movimiento periódico de las extremidades, en el cual el paciente las mueve durante el sueño. Ambos, según indicó Avervuch, “pueden ocasionar insomnio y somnolencia diurna”.
También, dentro de esta clasificación, está el déficit crónico del sueño, al que la experta califica como una “pandemia mundial”, ya que el 50% de la población duerme menos horas de las que su cuerpo necesita para funcionar adecuadamente de día. “En los últimos 50 años se han perdido dos horas de sueño y esto se paga con intereses altísimos como accidentes de tránsito o laborales y tiempo de reacción disminuido, entre otras cuestiones”, apuntó.
A su vez, existen los problemas para mantener un horario regular de sueño, que se presentan cuando se rompe una franja constante del dormir y de la vigilia. “Esto sucede cuando se viaja cruzando zonas horarias distintas, es decir el Jet Lag y con las personas que trabajan en turnos rotativos, en especial, de noche”, indicó.
Por último, existen las conductas que interrumpen el sueño, que se denominan parasomnias, y, aunque son más frecuentes en niños, pueden persisitir en el adulto. Dentro de ellas están las que se manifiestan durante la primera mitad de la noche en el Sueño Profundo, es decir aquel momento en que se duerme profundamente pero no se sueña. Entre ellas están los terrores nocturnos, el sonambulismo, la enuresis (hacerse pis en la cama) y la somniloquía (hablar dormido). Por otra parte, están aquellas que ocurren durante la segunda mitad de la noche, es decir, el Sueño REM (del soñar). Entre ellas están las pesadillas que hacen a la persona despertarse con angustia y el trastorno comportamental del sueño REM, en el que el que lo sufre “actúa su sueño”. Este episodio por lo general es violento, y puede ser peligroso tanto para él como su acompañante. Quien sufre este desorden, no recuerda lo que sucedió a la mañana siguiente.
Cómo reconocer un trastorno y cómo tratarlo
Si una persona se levanta cansada, siente sueño a pocas horas de haberse despertado, presenta fatiga física y mental, además de sufrir problemas de atención y de carácter, es posible que sufra un trastorno del sueño. Pero para confirmarlos, existen distintos estudios. El método “Gold Standard” (es decir, el más reconocido) es la polisomnografía nocturna, que registra la actividad cerebral, muscular y la respiración durante el sueño. A su vez, existen otras pruebas complementarias, como por ejemplo, el test de latencias múltiples del sueño (TLMS), un estudio diurno que usa la polisomnografía durante cuatro o cinco siestas de 20 minutos cada dos horas. Este último test es especialmente utilizado para la narcolepsia. Por último está la actigrafía, que utiliza un dispositivo parecido a un reloj pulsera que permite estudiar los períodos de sueño-vigilia durante varios días.
En cuanto a los tratamientos, existen distintos abordajes según el trastorno. “En el caso del insmomnio, dependerá de sus causas: si es por depresión, se lo tratará con medicamentos y terapia cognitiva conductual del sueño. Pero también se deberán realizar intentos por controlar el ambiente, es decir, evitar demasiada luz y demasiado ruido y cambiar ciertos estilos de vida, como el excesivo consumo de cafeína u otros estimulantes”, detalló Avervuch.
La apnea del sueño suele tratarse con la pérdida de peso y el suminitro de aire bajo presión positiva a través de nariz, mientras que la narcolepsia se aborda con medicamentos estimulantes durante el día (Modafinil) y antidepresivos para la catalepsia, además de la realización de tres siestas diarias de 15 minutos. Por último, en el síndrome de piernas inquietas “se trata el trastorno subyacente para luego usar medicamentos que estimulen los receptores para la dopamina y los opiáceos del cerebro”, indicó la experta.
Por último, Avervuch recordó que una buena noche de sueño es aquella en que la persona “se duerme en menos de 10 minutos, descansa de un tirón, se despierta fresco y despejado sin escuchar la alarma del despertador, y está alerta durante el día”. Por el contrario, una mala noche “es aquella en que se tarda media hora para dorminrse, se levanta más de una vez y no puede volver a conciliar el sueño, se despierta cansado y le cuesta mantenerse despierto durante el día”.
Según explicó la doctora Mirta Avervuch, Directora del Instituto Somnos, los trastornos más frecuentes que atentan contra un buen dormir “pueden clasificarse en cuatro categorías”. En primer lugar están las problemas para conciliar el sueño y permanecer dormido, que abarca al insomnio, tanto el de inicio -problemas para conciliar el sueño- como el de mantenimiento – cuando el que lo sufre se despierta durante la noche o la madrugada, sin poder volverse a dormir. “Estos episodios pueden ser pasajeros, cuando aparecen y desaparecen; a corto plazo, cuando duran entre dos y tres semanas y crónicos, cuando son prolongados”, indicó la experta para luego agregar que “entre el 20 y el 40% de la población sufrió insomnio en algún momento de su vida”.
En segundo lugar se encuentran los problemas para permanecer despierto. Entre ellos están las apneas del sueño, que hacen que la respiración se detenga de manera intermitente durante el descanso (asfixias), por lo que quienes las sufren se despiertan repetidas veces sin recordarlo por la mañana. “Los que padecen apneas tiene dificultad de lograr un sueño profundo, lo que les causa una excesiva somnolencia diurna”, explicó Averbuch. Las personas más propensas a presentarlas son las roncadoras con sobrepeso y aquellas con cuello corto o mandíbula pequeña.
Dentro de esta clasificación también está la narcolepsia, que se manifiesta por ataques de sueño durante el día y otras manifestaciones como parálisis de sueño y alucinaciones hipnagógicas, que son las que suceden entre la vigilia y el sueño. “Quienes sufren este trastorno pueden quedarse dormidos súbitamente y soñar durante estas breves siestas diurnas”, destacó la Directora de Somnos. También está el síndrome de piernas inquietas que se caracteriza por una sensación incómoda que se calma al moverlas. Este desorden está relacionado con el del movimiento periódico de las extremidades, en el cual el paciente las mueve durante el sueño. Ambos, según indicó Avervuch, “pueden ocasionar insomnio y somnolencia diurna”.
También, dentro de esta clasificación, está el déficit crónico del sueño, al que la experta califica como una “pandemia mundial”, ya que el 50% de la población duerme menos horas de las que su cuerpo necesita para funcionar adecuadamente de día. “En los últimos 50 años se han perdido dos horas de sueño y esto se paga con intereses altísimos como accidentes de tránsito o laborales y tiempo de reacción disminuido, entre otras cuestiones”, apuntó.
A su vez, existen los problemas para mantener un horario regular de sueño, que se presentan cuando se rompe una franja constante del dormir y de la vigilia. “Esto sucede cuando se viaja cruzando zonas horarias distintas, es decir el Jet Lag y con las personas que trabajan en turnos rotativos, en especial, de noche”, indicó.
Por último, existen las conductas que interrumpen el sueño, que se denominan parasomnias, y, aunque son más frecuentes en niños, pueden persisitir en el adulto. Dentro de ellas están las que se manifiestan durante la primera mitad de la noche en el Sueño Profundo, es decir aquel momento en que se duerme profundamente pero no se sueña. Entre ellas están los terrores nocturnos, el sonambulismo, la enuresis (hacerse pis en la cama) y la somniloquía (hablar dormido). Por otra parte, están aquellas que ocurren durante la segunda mitad de la noche, es decir, el Sueño REM (del soñar). Entre ellas están las pesadillas que hacen a la persona despertarse con angustia y el trastorno comportamental del sueño REM, en el que el que lo sufre “actúa su sueño”. Este episodio por lo general es violento, y puede ser peligroso tanto para él como su acompañante. Quien sufre este desorden, no recuerda lo que sucedió a la mañana siguiente.
Cómo reconocer un trastorno y cómo tratarlo
Si una persona se levanta cansada, siente sueño a pocas horas de haberse despertado, presenta fatiga física y mental, además de sufrir problemas de atención y de carácter, es posible que sufra un trastorno del sueño. Pero para confirmarlos, existen distintos estudios. El método “Gold Standard” (es decir, el más reconocido) es la polisomnografía nocturna, que registra la actividad cerebral, muscular y la respiración durante el sueño. A su vez, existen otras pruebas complementarias, como por ejemplo, el test de latencias múltiples del sueño (TLMS), un estudio diurno que usa la polisomnografía durante cuatro o cinco siestas de 20 minutos cada dos horas. Este último test es especialmente utilizado para la narcolepsia. Por último está la actigrafía, que utiliza un dispositivo parecido a un reloj pulsera que permite estudiar los períodos de sueño-vigilia durante varios días.
En cuanto a los tratamientos, existen distintos abordajes según el trastorno. “En el caso del insmomnio, dependerá de sus causas: si es por depresión, se lo tratará con medicamentos y terapia cognitiva conductual del sueño. Pero también se deberán realizar intentos por controlar el ambiente, es decir, evitar demasiada luz y demasiado ruido y cambiar ciertos estilos de vida, como el excesivo consumo de cafeína u otros estimulantes”, detalló Avervuch.
La apnea del sueño suele tratarse con la pérdida de peso y el suminitro de aire bajo presión positiva a través de nariz, mientras que la narcolepsia se aborda con medicamentos estimulantes durante el día (Modafinil) y antidepresivos para la catalepsia, además de la realización de tres siestas diarias de 15 minutos. Por último, en el síndrome de piernas inquietas “se trata el trastorno subyacente para luego usar medicamentos que estimulen los receptores para la dopamina y los opiáceos del cerebro”, indicó la experta.
Por último, Avervuch recordó que una buena noche de sueño es aquella en que la persona “se duerme en menos de 10 minutos, descansa de un tirón, se despierta fresco y despejado sin escuchar la alarma del despertador, y está alerta durante el día”. Por el contrario, una mala noche “es aquella en que se tarda media hora para dorminrse, se levanta más de una vez y no puede volver a conciliar el sueño, se despierta cansado y le cuesta mantenerse despierto durante el día”.
lunes, 19 de septiembre de 2011
La depresión se debe tratar.
Cambios de ánimo, sentimiento de culpa o irritación son muy comunes en las personas que presentan episodios depresivos .

Los episodios traumáticos, los sentimientos de culpa, la infelicidad y hasta las discordias maritales, suelen generar ataques depresivos, o lo que es lo mismo trastornos del estado de ánimo.
Dentro de la cotidianidad, la depresión tiende a manifestarse, en cualquiera de sus variantes. Incluso, especialistas aseguran que se ha convertido en una de las mayores epidemias de los últimos decenios. Ni los niños, ni los adolescentes se escapan de padecerla. Algunos demuestran trastornos bipolares, otros esquizofrenia y un número bastante representativo la refleja a través de conductas adictivas.
Aura Isolina Macías, coordinadora del capítulo Anzoátegui de la Asociación Venezolana de Psiquiatría, asegura que la cantidad de consultas por episodios depresivos se ha incrementado considerablemente en los últimos años. En muchas ocasiones, producen patologías orgánicas o psiquiátricas que atentan contra el bienestar físico y emocional del individuo.
“Tanto la depresión, como la fobia y la ansiedad, desencadenan problemas mentales, que, generalmente, se producen por vivencias violentas, robos, secuestros o violación”, comentó la especialista, quien labora como subdirectora de la clínica Macias en El Tigre.
Efectos
Una persona depresiva que no se somete a tratamiento médico oportuno, puede caer en la adicción y, en ocasiones, propiciar situaciones de conflicto o agresividad.
Néstor Macías, coordinador regional de la Asociación Psiquiátrica de los países Latinoamericanos y expresidente de la Asociación Venezolana de Psiquiatría, indica que el 90% de los hechos delictivos que ocurren en el país, son generados por personas con desequilibrios emocionales y hastas patologías psiquiátricas
“Entre las enfermedades más comunes se encuentran la drogadicción, los trastornos de personalidad y las irritaciones cerebrales”.
Pero ¿cómo saber cuando alguien está deprimido?. Según el portal www.saludalia.com, la persona puede mostrarse triste, melancólica, infeliz, vacía, preocupada e irritable.
En la mayoría de las ocasiones refleja pérdida de interés, dificultades en la concentración, baja autoestima, pensamientos negativos, indecisión, sentimiento de culpa, ideas de suicidio, delirios y alucinaciones.
De no tratarse a tiempo, se puede incurrir en un estado de depresión mayor que tiende a mantenerse durante seis meses. Pasado este tiempo, podrían convertirse en depresión clínica en la que, según el portal www.nlm.nih.gov, los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un período de tiempo prolongado.
La doctora Aura Isolina Macias señala que de acuerdo a estudios realizados por expertos, para el 2021 la depresión mayor, será la primera causa de morbilidad mundial general y ausentismo laboral
Prevención
Acudir a consulta, bien sea al psicólogo o al psiquiatra, es fundamental para evitar padecimientos crónicos. Mantener una alimentación balanceada, hacer ejercicio y recrearse es importante para conservar la mente sana y prevenir molestias mayores.
Un paciente depresivo, requiere la ingesta de medicamentos que sólo pueden ser medicados por un especialista.
El instructor deportivo y experto en Tae tek, Juan Carlos Fuentes, afirma que la ejercitación y la dieta complementan el tratamiento médico.
Proyecto
La Fundación para el Estudio de Trastornos Psquiátricos (Fundapsiquis), organización sin fines de lucro, que dirigen Aura Isolina y Néstor Macías, encamina un proyecto llamado Determinación de la Morbilidad Psiquiátrica en Venezuela y censo institucional, con el fin de precisar cuáles son las enfermedades psiquiátricas que padece la sociedad venezolana.
Síntomas
Estado de ánimo irritable, pérdida de placer en actividades habituales, dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño, cambio de apetito, cansancio y falta de energía, sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa, dificultad para concentrarse, movimientos lentos o rápidos, inactividad y retraimiento, sentimientos de desesperanza y abandono, pensamientos de muerte.
Dentro de la cotidianidad, la depresión tiende a manifestarse, en cualquiera de sus variantes. Incluso, especialistas aseguran que se ha convertido en una de las mayores epidemias de los últimos decenios. Ni los niños, ni los adolescentes se escapan de padecerla. Algunos demuestran trastornos bipolares, otros esquizofrenia y un número bastante representativo la refleja a través de conductas adictivas.
Aura Isolina Macías, coordinadora del capítulo Anzoátegui de la Asociación Venezolana de Psiquiatría, asegura que la cantidad de consultas por episodios depresivos se ha incrementado considerablemente en los últimos años. En muchas ocasiones, producen patologías orgánicas o psiquiátricas que atentan contra el bienestar físico y emocional del individuo.
“Tanto la depresión, como la fobia y la ansiedad, desencadenan problemas mentales, que, generalmente, se producen por vivencias violentas, robos, secuestros o violación”, comentó la especialista, quien labora como subdirectora de la clínica Macias en El Tigre.
Efectos
Una persona depresiva que no se somete a tratamiento médico oportuno, puede caer en la adicción y, en ocasiones, propiciar situaciones de conflicto o agresividad.
Néstor Macías, coordinador regional de la Asociación Psiquiátrica de los países Latinoamericanos y expresidente de la Asociación Venezolana de Psiquiatría, indica que el 90% de los hechos delictivos que ocurren en el país, son generados por personas con desequilibrios emocionales y hastas patologías psiquiátricas
“Entre las enfermedades más comunes se encuentran la drogadicción, los trastornos de personalidad y las irritaciones cerebrales”.
Pero ¿cómo saber cuando alguien está deprimido?. Según el portal www.saludalia.com, la persona puede mostrarse triste, melancólica, infeliz, vacía, preocupada e irritable.
En la mayoría de las ocasiones refleja pérdida de interés, dificultades en la concentración, baja autoestima, pensamientos negativos, indecisión, sentimiento de culpa, ideas de suicidio, delirios y alucinaciones.
De no tratarse a tiempo, se puede incurrir en un estado de depresión mayor que tiende a mantenerse durante seis meses. Pasado este tiempo, podrían convertirse en depresión clínica en la que, según el portal www.nlm.nih.gov, los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un período de tiempo prolongado.
La doctora Aura Isolina Macias señala que de acuerdo a estudios realizados por expertos, para el 2021 la depresión mayor, será la primera causa de morbilidad mundial general y ausentismo laboral
Prevención
Acudir a consulta, bien sea al psicólogo o al psiquiatra, es fundamental para evitar padecimientos crónicos. Mantener una alimentación balanceada, hacer ejercicio y recrearse es importante para conservar la mente sana y prevenir molestias mayores.
Un paciente depresivo, requiere la ingesta de medicamentos que sólo pueden ser medicados por un especialista.
El instructor deportivo y experto en Tae tek, Juan Carlos Fuentes, afirma que la ejercitación y la dieta complementan el tratamiento médico.
Proyecto
La Fundación para el Estudio de Trastornos Psquiátricos (Fundapsiquis), organización sin fines de lucro, que dirigen Aura Isolina y Néstor Macías, encamina un proyecto llamado Determinación de la Morbilidad Psiquiátrica en Venezuela y censo institucional, con el fin de precisar cuáles son las enfermedades psiquiátricas que padece la sociedad venezolana.
Síntomas
Estado de ánimo irritable, pérdida de placer en actividades habituales, dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño, cambio de apetito, cansancio y falta de energía, sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa, dificultad para concentrarse, movimientos lentos o rápidos, inactividad y retraimiento, sentimientos de desesperanza y abandono, pensamientos de muerte.
viernes, 24 de junio de 2011
Problema de Depresion - Problema de Soledad

La depresion es un trastorno o problema psicologico y/o psiquiatrico muy frecuente, tanto en nuestro pais como en el resto del mundo a causas de angustias y soledad por divorcio.
La depresion por abandono de pareja afecta a todas las edades y no hace diferencia de sexo incluso en los momentos actuales hay numerosos casos de niños con depresion, tambien en los ancianos es una enfermedad frecuente, ademas de la soledad.
La depresion no consiste en una lesion o daño fisico , pero invalida al que la padece, por lo que a veces sus familiares no comprenden su problema o angustia, haciendo mas doloroso el padecimiento, que ya de por si produce un sufrimiento y abandono enorme.
La depresion ante divorcios, soledad y abandono se manifiesta como tristeza, ideas de ruina, decaimiento, falta de ganas de hacer las cosas, muy frecuentemente se acompaña de llanto, insomnio, ansiedad que alterna con abatimiento, perdida de apetito y sobre todo con el sentimiento de perdida de ganas de vivir. Este caso seria mas que nada una depresion por angustia con manifestacion psicologica, con una causa evidente.
La depresion por abandono de pareja afecta a todas las edades y no hace diferencia de sexo incluso en los momentos actuales hay numerosos casos de niños con depresion, tambien en los ancianos es una enfermedad frecuente, ademas de la soledad.
La depresion no consiste en una lesion o daño fisico , pero invalida al que la padece, por lo que a veces sus familiares no comprenden su problema o angustia, haciendo mas doloroso el padecimiento, que ya de por si produce un sufrimiento y abandono enorme.
La depresion ante divorcios, soledad y abandono se manifiesta como tristeza, ideas de ruina, decaimiento, falta de ganas de hacer las cosas, muy frecuentemente se acompaña de llanto, insomnio, ansiedad que alterna con abatimiento, perdida de apetito y sobre todo con el sentimiento de perdida de ganas de vivir. Este caso seria mas que nada una depresion por angustia con manifestacion psicologica, con una causa evidente.
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